En I AM WAR, Ricky Camp se desgarra, arde. El vocalista de Portland, Texas, canaliza una furia tan íntima como expansiva, empapada de influencias como Lorna Shore, Fit For a King o Chelsea Grin. La base instrumental —densa, afilada, caótica— no es un telón de fondo, es el campo de batalla que Ricky eligió con precisión para liberar todo lo que quema por dentro.
Desde el primer verso, la canción plantea una identidad nacida del conflicto: “I am war” no suena a metáfora, sino a confesión. Lo que impresiona no es solo la brutalidad del sonido, sino cómo cada gutural, cada frase, carga una intención emocional. Se siente una necesidad urgente de transformar dolor en poder, desesperación en control.
Ricky no busca adornos: va directo, sin esconderse detrás de la técnica (aunque la tiene). En una escena saturada, I AM WAR destaca porque no pretende sonar duro: lo es. Y por eso, golpea más fuerte.
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