Parte del encanto de este cover se encuentra en la distorsión
de las guitarras, en ese sonido sutilmente saturado que le aporta una capa de
complejidad a la canción y a la interpretación. Luego, tenemos la batería que
va marcando el ritmo y que va dotando de más energía a la canción. Cada uno de
los instrumentos juega un papel importante en esta canción, que resulta ser un
cover de San Senra, pero en donde Noise Box le imprime su propio estilo. Del
minuto 2:17, la música adquiere un tono más ambiental, con ligeros rasgueos que
luego adquieren más cuero y dinamismo.
La interpretación, por otro lado, tiene un tono ligeramente más
agudo, pero logra enganchar con la música que los acompaña. Una de mis partes
favoritas de la canción, y que por supuesto debes escuchar, es cerca del final,
minutos 2:23, la voz apenas y se percibe, pero la música adquiere un tono más
etéreo y envolvente, ahí está la esencia de la canción y del grupo.
¡La música etérea muy cerca del final es parte del sello de
la banda!
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