Con el título que impacta y una melodía cinematográfica fabulosa, David K Jury me ha hechizado; una obra maestra tan sofisticada y divina que es imposible de dejar pasar desapercibida...
Es espléndido como el canto hace presencia desde el inicio, después de una introducción de violín y con un sonido profundo y misterioso fascinante, realmente es una producción con una presencia musical única y sofisticada, incluso también me atrevería a decir que elegante. Me transmitió tanto de incertidumbre como de una emoción colosal, un deleite sublime que tienes que escuchar ya.
Encantándome de igual manera la manera en la que se desglosa la vocalización, una voz que nace con una pasión latente, marcada y talentosa, imponen un poder vocal que me resulta un tanto inexplicable de lo genial que es. Siendo de las partes que más llamaron mi atención fue ese momento culminante que significa el minuto 3:08, segmento que muestra una nota vocal virtuosa que me cautivó, una nota inédita!

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